“El historial de AES es de destrucción ambiental, violaciones a las leyes e impacto a la salud pública. Extender su operación sería una sentencia de muerte para muchas comunidades. Desde el inicio de sus operaciones en 2002, AES ha sido objeto de numerosas denuncias por los efectos tóxicos de la quema de carbón y la disposición de sus cenizas. Más de dos millones de toneladas de cenizas tóxicas han sido dispersadas en 12 municipios de Puerto Rico, mientras que otras 700,000 toneladas fueron enterradas de manera ilegal en vertederos. A pesar de una orden de la Junta de Calidad Ambiental en 2017 para contener estos residuos, AES ha incumplido con estas regulaciones y continúa acumulando cenizas a la intemperie en sus instalaciones”, señaló Hernaliz Vázquez Torres, directora de Sierra Club, en su ponencia presentada a la Comisión de Gobierno de la Cámara de Representantes.

Comunicación: Edwin A. Ocasio y Wilmarilis Sánchez-Romeu, de IB Communication Consulting.